martes, 23 de julio de 2013

Regresar es a mi Lima del alma




Jesus de Fariña
Pasé un par de días en Huelva, mi tierra. Llegué el viernes ya de noche, donde disfruté de la genial compañía de Eduardo Fernandez Jurado, como también lo hizo mi Carmen. Siempre es interesante y agradable hablar con alguien que es libre, al menos de pensamiento, que no es poco. El sábado, el sol había derretido calles y personas, amigos todos y, con ello, también algún que otro sentimiento propio. Fue doloroso el no sentirse querido y extrañado. Compartí con mi Carmen y con mis admirados y amados Juan Carlos Romero y Cinta Barbadillo comida en el Portichuelo de Manolo. Que bien almorzamos! Nos fuimos los cuatro, sobre las 4 PM a la ría y junto a ella, a pocos metros del muelle de las canoas, ahogué mis penas (aunque ya mediada la tarde no sólo no se ahogaron, sino que sabían ellas nadar con soltura) en un bar muy chulo que no conocía porque lo han abierto hace pocas fechas. Un murmullo cercano me llegaba con nitidez. Era el agua la que me murmuraba al oído, como murmuran los enamorados y las viejas alcahuetas. Después por la noche vi a mi hermano Emilio Silvera; fue solo un rato, pero me compensó mi viaje. Mi Buendía y mi Medrano me acompañaron otro ratito esa mañana. Hablamos de toros y toreros. Regresé a Madrid. Regresé a mi feliz monotonía. Regresé a seguir creando, aunque a nadie le importe, ni interese. En realidad, donde quiero regresar es a mi Lima del alma. Cuanto te extraño Perú y qués ganas tengo de verte!

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